Este espacio es para compartir la esperanza de que hay un nuevo amanecer luego de la pérdida de un ser amado. El duelo suele ser un proceso doloroso, pues es la reacción emocional ante la pérdida. El duelo se refleja en la vida del doliente a nivel fisico, psicológico y espiritual. Te tengo noticias, el duelo se puede aliviar y superar, pero conlleva tiempo y trabajo. Hay que elaborar tareas para que al final del camino puedas reinvertir tu energía de forma productiva, sin tener que olvidar a esa persona amada. Cada uno de nosostros tenemos un faro el cual con su luz te alumbrará para que puedas continuar con tu vida, recordando en el corazón, a la persona que se fue de esta vida terrenal.


sábado, 21 de diciembre de 2013

Aprender a decir adiós



Aunque todas las personas tienen un proceso diferente de duelo, existen algunas recomendaciones que se pueden seguir para superarlo. “Hasta siempre”, “pronto te alcanzaremos”, “guárdame un lugarcito a tu lado”, “te voy a extrañar” y muchas más son algunas de las frases más comunes que le decimos a nuestros seres queridos cuando mueren; pero ¿qué sigue después? 

Las personas que pasan por un duelo pasan por diferentes estados: dolor, negación, rencor, coraje, resignación y aceptación; sin embargo, no todos tienen la capacidad de sobrellevar una situación de pérdida, lo cual causa es un problema emocional que va de la mano con afectaciones en la salud física. 

El duelo
El duelo representa el enfrentamiento a una situación de pérdida; generalmente es relacionado con la muerte de un ser querido, pero, según los expertos, también se da con la pérdida de trabajo, una relación amorosa, una amistad, separación de los padres o hasta enfrentar un diagnóstico médico negativo.  El proceso de duelo lleva tiempo, es indefinido según el doliente; pero finalmente el alivio aparece de forma gradual.  El grado de afectación se da de acuerdo con la relación que se tuvo con la persona que falleció y la estabilidad emocional del doliente; además, en los últimos años, las circunstancias en las que se da la muerte también influyen en la superación del duelo. 

Cuando la persona que muere estuvo convaleciente por un tiempo prolongado, el proceso de duelo es más corto y digerible por parte de sus familiares. Mientras que cuando la muerte se da en un accidente o violenta, el duelo se vuelve más complicado; los deudos no logran comprender y aceptar lo que les tocó vivir; es entonces cuando se requiere un apoyo más profesional por parte de psicólogos o tanatólogo. Por otra parte, perder a un ser querido a consecuencia de un suicidio también se convierte en una situación difícil de enfrentar ya que se experimentan sentimientos de culpa y hasta rencor con el occiso ya que no se logra comprender cuál fue la causa que lo llevó a tomar esa terrible situación.

Etapas del duelo
La psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross, que fue una experta en cuidados a personas moribundas o en situación de pérdidas propuso un modelo titulado las cinco etapas del duelo, que resume los estados por lo que pasará un doliente en esta situación.
  1. Negación y aislamiento: la negación se usa como forma de defensa y permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisoria y pronta será sustituida por una aceptación parcial.
  2. Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los porqué. Es una fase difícil de afrontar para las personas que rodean al doliente; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aun injustamente. Suelen quejarse por todo; todo les viene mal y es criticable. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza.
  3. Pacto o negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, más el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.
  4. Depresión: cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporáneo y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas al doliente. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste.
  5. Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor... la vida se va imponiendo.
Aunque estas etapas pueden ser una referencia, no significa que todas las personas las vivan exactamente en la misma secuencia e intensidad, pues en la mayoría de los casos las emociones y los patrones de ajuste fluctúan: unos dolientes pasan por una fase determinada (rabia, por ejemplo) más de una vez, otras experimentan distintas reacciones emocionales al mismo tiempo y hay quienes parecen saltarse las fases. Además, de las fases emocionales el doliente también sufrirá síntomas físicos como: 
  1. Episodios de llanto.
  2. Diarrea.
  3. Mareos.
  4. Latidos cardíacos rápidos.
  5. Sentir que tiene un bulto en la garganta.
  6. Alucinaciones (como ver imágenes de la persona fallecida).
  7. Dolores de cabeza.
  8. Hiperventilación.
  9. Náuseas.
  10. Falta de apetito.
  11. Inquietud.
  12. Falta de aire.
  13. Problemas para dormir.
  14. Opresión en el pecho.
  15. Cansancio.
  16. Pérdida o aumento de peso

¿Cómo enfrentar el duelo?
Cada persona maneja el duelo como mejor le parece, algunas personas deciden encerrarse en su casa por varios días, otras viajar y otras simplemente continuar con su vida; en ninguno de los casos se considera que el proceso sea destructivo, sólo hay que dejar que se dé el proceso y si no hay avances lo mejor es recurrir a una atención especializada. Si usted o algún familiar están pasando por esta crisis los expertos recomiendan los siguientes puntos para superarla: 
  1. Hablar con otras personas sobre cómo se siente. Entenderán por lo que está pasando y no se sentirá solo. Si lo cree necesario, acuda con un profesional.
  2. Usted es importante para su familia y amigos, no ponga una barrera si buscan acercarse.
  3. Es válido tomarse un tiempo para aceptar la pérdida de un ser querido, para estar triste. Sin embargo, no deje que dicho tiempo se prolongue. Acuda a las reuniones tranquilas e informales para evitar aislarte.
  4. Si no siente deseos de hablar, busque otras maneras de expresar sus sentimientos. Un diario, una canción, una carta, un poema o algún tributo sobre los recuerdos que tiene con ese ser querido es una enorme salida. Puede compartirlo o mantenerlo privado.
  5. Es normal llorar o enojarse. No reprima esos sentimientos; aprenda a expresarlos.
  6. Mantenga sus tareas diarias. Vuelva a tu rutina normal diaria lo más pronto posible.
  7. Duerma bien. Evite saltarte comidas pero mantén una dieta balanceada, su cuerpo necesita nutrientes. Hacer ejercicio regularmente, cambiará su humor.
  8. Evite el alcohol. En ocasiones éste resulta contraproducente y le hará sentir más deprimido.
  9. Si necesita tomar una decisión importante o resolver un problema, es preferible que pidas la opinión o ayuda de alguien más. El estado de ánimo en el que se encuentra puede afectar cualquier decisión.
¿Duelo o depresión?
Aunque no existe un tiempo definido en que una persona debe superar el duelo, los especialistas señalan que es probable que comience a sentirse mejor dentro de las 6 a 8 semanas siguientes, sin embargo, el proceso completo puede durar entre 6 meses y 4 años. 

Además también deberá luchar con la culpa al empezar a retomar su vida, ya que es frecuente sentirse desleal hacia su ser querido, porque está avanzando hacia nuevas relaciones o formas de vivir sin él. Se debe estar atentos porque los síntomas del duelo y la depresión pueden ser muy similares, por lo que si usted no nota una mejoría después de un tiempo, si su vida diaria no vuelve a la normalidad y está empezando a hacerse daño o hacer daño a otras personas, lo recomendable es pedir ayuda. 

Servicio del tanatólogo
El tanatólogo está capacitado para ayudar al doliente en el proceso de duelo; así como en cualquier tipo de pérdidas significativas. Otra la finalidad del tanatólogo es procurar que al paciente o cualquier ser humano que sufra una pérdida se le trate con respeto, cariño, compasión y que conserve su dignidad hasta el último momento. El tanatólogo entiende, conoce el tema de la muerte y ayuda brindando apoyo durante todo el proceso de muerte, en la elaboración del duelo y así lograr vivirlo de una manera positiva.



REFERENCIA:
Fuentes: familydoctor.org, kidshealth.org, www.apa.org, www.guioteca.com, www.plusesmas.com, sociedad.comohacerpara.com


Recuperado de Internet 21 diciembre 2013

http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/475628.aprender-a-decir-adios.html

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