
Puede recordar alguna ocasión en la vida en que ha experimentado un
estado de choque (“shock”). Una mala noticia súbita siempre despierta
sensaciones de irrealidad, de confusión, es como estar en una nube. En la vida
ocurren hechos que producen un gran impacto y otros que no. Cuantos más
factores tengas, más intenso será el estado de choque (“shock”)
- Sorpresa- la muerte no ha sido anticipada, no te has podido preparar.
- Impotencia- No has podido hacer nada, no has tenido capacidad de respuesta.
- Incomprensión- Te falta de información sobre lo que ha sucedido. No puedes entender las razones de la muerte del ser amado.
- Rapidez- No has tenido tiempo para poder asimilar lo sucedido, todo ha sido muy rápido.
- Soledad en el momento- No has tenido el apoyo de nadie en ese momento.
- Soledad posterior- No has tenido a nadie con quien poder compartir lo sucedido.

El choque funciona
como un anestésico que ayuda a distancia de la realidad. De alguna manera, es
como si el cerebro tuviera un amortiguador entre la parte cognitiva y la
emocional. Pues sabes que lo que ocurrió es real, pero tu cuerpo, tus
emociones, todavía no pueden responderte plenamente. Es como si el estado de
choque tuviese un efecto retardador y dosificador.
Todas estas reacciones son naturales del proceso de duelo y son
necesarias.
- Esa confusión es normal y tiene una función anestésica
- La irrealidad nos da el tiempo y una cierta serenidad con el fin de poder hacer lo que toca inmediatamente después de la muerte del ser amado y significativo
- Mantener la energía necesaria para ocuparse de la familia
- Avisar a los familiares cercanos y lejanos
- Cuidar de los hijos, que necesitan atención
- Organizar el ritual funerario
- Atender las visitas
- Ocuparse de los aspectos legales y la organización en general
Te tocará vivir tiempos difíciles. No tengas prisa. Vive el presente
todo lo que puedas, estas en un proceso de duelo. Es importante que vivas este
momento adaptándolo a lo que necesitas ahora mismo.
“Encontrarse en
estado de choque no es estar loco ni enfermo. El aturdimiento y la confusión
forman parte de tu vivencia de la perdida, y hay que aceptarlo como algo
natural, por muy antinatural que te parezca. Las heridas emocionales no tienen
fecha de caducidad. En el duelo siempre
hay tiempo.”
La gente puede decirte:
- “Es mejor que no veas el cuerpo.”
- “Tomate algo para ir al funeral."
- “Lo que tienes que hacer es sacar sus cosas enseguida.”
- “Aparta a los hijos de todo esto.”
- “Vuelvo al trabajo cuanto antes.”
- “Ser fuerte.”
- “Él está mejor ahora.”
Las circunstancias de la muerte del ser amado puede generar
preocupaciones como:
- La muerte podía haberse evitado.
- Crees que tu ser querido sufrió.
- Lo último que pudo hablar sobre su familia.
- Te puedes sentir solo, sin apoyo.
Las tareas de un duelo normal y saludable:
- Aceptar la pérdida a nivel racional y emotivo (anestesia).
- Expresar sentimientos, emociones e ideas debido a la muerte de su ser amado.
- Adaptarse a la ausencia del ser significativo en su mundo actual, hay que hacer una serie de ajustes: externos, internos y espirituales.
- Relocalizar al fallecido en nuestra vida, encontrar la conexión a través de los recuerdos. Enfoque en el evento vida y en los vivos.