Este espacio es para compartir la esperanza de que hay un nuevo amanecer luego de la pérdida de un ser amado. El duelo suele ser un proceso doloroso, pues es la reacción emocional ante la pérdida. El duelo se refleja en la vida del doliente a nivel fisico, psicológico y espiritual. Te tengo noticias, el duelo se puede aliviar y superar, pero conlleva tiempo y trabajo. Hay que elaborar tareas para que al final del camino puedas reinvertir tu energía de forma productiva, sin tener que olvidar a esa persona amada. Cada uno de nosostros tenemos un faro el cual con su luz te alumbrará para que puedas continuar con tu vida, recordando en el corazón, a la persona que se fue de esta vida terrenal.


jueves, 17 de septiembre de 2015

Tanatologia:evento muerte y el proceso de duelo

Tanatología

Thanatos, es el dios griego de la muerte. Logos se deriva también del griego y tiene varios significados: palabra, razón, estudio, tratado, discurso y sentido.

Entonces la Tanatología puede definisrse etimológicamentre como la:

  • "la ciencia encargada en encontrar sentido al proceso de la muerte", en otras palabras, dar razón a la esencia del fenomeno muerte.
Robert Kastenbaum define la Tanatología: "el estudio de la vida con la muerte incluida."

Objetivo del tanatólogo

El tanatólogo entiende el tema de la muerte y ayuda brindando apoyo durante todo el proceso de muerte, en la elaboracion del duelo y asi lograr vivirlo de una manera positiva. 

"Es ayudar al paciente a obtener una visión feliz, sana y esperanzada, acerca de su futuro, aún ante el final de su vida. Ayudar a la familia a procesar un duelo normal y saludable ante la muerte de un ser amado." (Sáez, 2013)

Duelo

Cuando una persona experimenta una serie de reacciones a nivel físico, cognitivo, psicológico, social, impactando también la conducta y el aspecto espiritual del doliente de acuerdo a la percepción que este tenga de la pérdida. La muerte es universal, pero el duelo es único e individual.

Hay duelo anticipado cuando tienes personas con muerte anticipada: ancianos, enfermos terminales o condición de demencia/Alzheimer. Es el duelo que se experimenta con anterioridad a la pérdida (muerte) física de la persona. Se le pierde de a poco a poco y se experimenta un duelo durante ese proceso de pérdida.

Hay duelos que pueden ser complicados. Puede ser por tipos de muertes inesperadas o violentas como: homicidios, asessinatos, suicidios, guerras, desastres naturales, enfermedades (infarto de corazón) y terrorismo. Pueden tener unas reacciones muy intensas.  

El duelo no se procesa de forma saludable y normal, esto ocurre cuando por la intensidad del sufrimiento , la persona se siente desbordada y recurre a conductas desaptativas, o permanece es este estado (como una víctima del evento muerte) sin avanzar en el proceso del duelo hacia su resolución. El duelo complicado no evoluciona se queda como si fuera un duelo activo, como si la persona murió ayer mismo.

Las manifestaciones de duelo, es importante que el doliente pueda hablar y contar su historia de pérdida y entender que va a nivel afectivo estar:  triste, pena, ira, culpa, ansiedad, soledad. A nivel físico podra experimentar vacio en el estómago, mareos, insomnio, debilidad muscular, opresión en el pecho, hipersensibilidad al ruido. A nivel de pensamiento puede sentir: incredulidad, confundido, preocupaciones, entre otras. Todos estos sentimientos y reacciones son normales, pues está en un proceso de duelo.

Tareas de elaborar un duelo saludable y normal
(donde el rol del doliente es uno activo)
  1. Aceptar la realidad de la pérdida lo irrevesible del hecho.
  2. Liberar las emociones y sentimientos que acompañan el duelo.
  3. Capacitarse para desenvolverse sin la persona pérdida. Realizar los ajustes externos, internos y espirituales, de adaptación de vivir sin la persona fallecida en su mundo actual. Reconstruir su mundo que el evento muerte lo cambió.
  4. Recuperar el interés por la vida y por las personas que viven aún. Encontrar la conexión/vínculo con el fallecido, mientras sigue con nueva vida.
Sugerencias:
  • Date permiso para dolerte
  • Se auténtico y asertivo
  • Busca ayuda, consejería de duelo/terapia de duelo
  • Enfócate en la vida y no en el evento muerte de la persona fallecida.
  • Escritura creativa: Escribe una carta de despedida, ensayo de tus sentimientos e ideas
  • Haz un diario reflexivo de tu duelo, escribe la fecha y hora.
  • Collage de fotos de la vida para honrar a la persona fallecida
  • Album de fotos de los recuerdos, con notas de la vida 
  • Leer libros que te ayuden en tu proceso de duelo
  • Busca grupos de apoyo de duelo
  • Arte y música
  • Haz ejercicios y ten una buena nutrición

Prerarado por:
Edu Emilia Sáez
Consejera Profesional
Tanatóloga Certificada
saezacris@gmail.com

Referencia: Sáez, E (2013). La vida y la muerte procesos inseparables: Cómo encontrar el alivio en la pérdida y el duelo. Publicaciones Puertorriqueñas.

jueves, 3 de septiembre de 2015

La vida es transitoria

Ayer asistí a un funeral de un padre de un amigo. Se habló sobre el Salmo 90, sobre lo transitorio del ser humano en este plano terrenal.

Somos seres finitos con un límite, fugaces, lo temporal de nuestra vida. Utilizó la metáfora de algunas flores. Por ejemplo hay una flor; Dama de Noche, solamente florece una vez al año y destila una de las fragancias más exquisitas. Hay otras flores que viven más tiempo dando su belleza, pero también en un momento se marchitara. Otra metáfora es sobre los insectos que solo viven un día y mueren.

Los humanos no sabemos cuándo, donde, ni como ya no viviremos en la Tierra. Por eso es importante que la dimensión espiritual hay que nutrirla, entender desde nuestra fe, cual es el significado de la trascendencia, luego de la muerte. El tiempo terrenal en lo físico es uno temporal, mientras que el tiempo espiritual es la eternidad. Hay un verso en la Biblia que habla de que nuestro tiempo no es el Dios, un día puede ser mil días, y mil días es un día. Hay vivir intensamente pues tendremos una vida temporal. Les sugiero e invito a que en tu vida:
  1. Ser sabio y sensato- donde habrá dificultades, desafíos, retos, pero también tendrás momentos de felicidad.
  2. Vivir la alegría- compensara los días de dolor y aflicción que como humano tendrás a través de tu vida.
  3. Esfuerzo- a través de los escenarios de la vida, debes un buen ciudadano y ser productivo para tu familia y sociedad.

El salmista habla sobre el tiempo del ser humano son 70 años, luego los de más años que viva son ganancia. Vivir una vida larga donde los hijos puedan enterrar a sus padres, como mi amigo a su padre de 87 años. Pero lamentablemente no todos viviremos hasta esa edad, mueren neonatos, bebes, niños, adolescentes, jóvenes, y jóvenes adultos. Una muerte anticipada de un padre o una madre en sus 80 y tantos años te da la oportunidad de cuidarlo hasta su final y despedirte de tus padres. Así fue con la muerte de mi padre en sus 90 años.

Hay muertes inesperadas y súbitas que las reacciones son bien intensas tales como: abrumadora, incredulidad, enojo (con la persona fallecida y hasta con Dios que se llevó a esa persona amada), tristeza, llanto continua, vulnerabilidad y lo fragilidad y otras más. Es un tipo de muerte donde no tienes el control de tu mundo, hay veces que no te da la oportunidad de despedirte. Pero luego puedes hacerlo luego en una carta de despedida, donde escribe lo que se quedó en el dintel, los sueños y lo inconcluso. Nosotros nos dolemos de manera holísticamente: físico afectivo, conductual y espiritual. 

Para elaborar un duelo normal y saludable debes unas cuatro tareas:
  1. Aceptar la realidad de la pérdida a nivel afectivo y racional, esa persona no volverá a este plano terrenal. Te ayudará asistir al ritual funerario.
  2. Expresar tus sentimientos e ideas sobre tu pérdida. Contar la historia de tu perdida te ayudara. Busca personas que te puedan oír tus sentimientos.
  3. Hacer una serie de ajuste externo, interno y espiritual sin la persona fallecido en tu mundo actual. Hay cambios drásticos en tu mundo actual, por ejemplo si murió tu esposa/o, tu hijo/a, tu padre/madre o tu hermano/a… tu vida no es igual ante de esa muerte significativa. Es el momento de elaborarla adaptación de esa  pérdida física.
  4. Relocalizar al fallecido en tu vida, es buscar el vínculo, no tenemos que olvidarnos de esa persona fallecida en tu vida. Es enfocarte en el evento vida de esa persona que no está ahora y ver lo que si viven. Es importante reconocer que el amor no muere con esa persona, el amor evolucionara mientras seguimos vivos.

Tendremos no solamente una pérdida, habrá muchas pérdidas y muertes de personas significativas para cada ser humano. Por tanto, en tu proceso de duelo hay que aprender a vivirlo, darte el espacio y ser auténtico. A su vez podrás educar a las personas alrededor sobre te dicen: “ser fuerte, tienes otros hijos vivos, deja de llorar, tienes que vivir…” Estas frases que dicen muchas personas no ayudan al doliente, les ayudan al que lo dice. Se asertivo y dile que esa frase no te ayuda y que estas en duelo. Es mejor a un doliente, darle un abrazo y que necesita que le puede ayudar.

Aunque la muerte es universal los duelos son únicos e individuales. En una familia los miembros se pueden doler de manera diferente. Las mujeres tienen un pase social para llorar que los hombres, esto no les ayuda en su proceso de duelo. Debemos darnos permiso para ese duelo.

Si crees que necesita consejería de duelo, busca ayuda. Si vives en Puerto Rico llama para una cita Tel. 787-367-1654. Email- saezacris@gmail.com

martes, 11 de agosto de 2015

jueves, 11 de junio de 2015

Enfermedad que amenaza a vida

Hay personas y su familia que deben enfrentar una enfermedad que amenaza su vida. Es una experiencia de afrontar el encuentro con nuestra propia mortalidad. Somos personas finitas, con un límite para la vida. Hay un refrán "Estamos prestados en en esta vida."

Antes una persona que recibia un diagnóstico de una enfermedad crónica, era como una sentencia de muerte. Pues su expectativa de vida era muy corta y se quedaba en el hospital por largo tiempo. Sin embargo, todo esto ha cambiado actualmente de manera dramático. Hay personas que pueden vivir con una enfermedad que le amenaza su vida (por ejemplo HIV, cáncer,,,). Se pueden ir del hospital para su hogar con un tratamiento médico. Pueden retomar su vida ir a su trabajo o a la escuela y continuan la lucha con esa enfermedad que tienen.

Vivir con una enfermedad que amenaza la vida el cuidado de este paciente es uno holístico, no sólo es una crisis médica, también es el aspecto social, psicólogico y la dimensión espiritual (además incluye a su familia).

El diagnóstico de una enfermedad que amenaza la vida puede ser un proceso incierto, es una montaña rusa de buenas y malas noticias. La lucha puede drenar, no solo al enfermo sino a la familia y a los cuidadores.

Se entra en un proceso de duelo anticipado, es aquel expresado con anterioridad a la pérdida, se percibe como inevitable, con reacciones de duelo, tristeza, abrumador, y otras mas.

Referencias:
Doka K., (2009). Counseling Individuals with Life-Threatening Illness. Springer Publishing Company.
Sáez, E., (2013). La vida y la muerte procesos inseparables: Como encontrar alivio en la pérdida y el duelo. Publicaciones Puertorriqueñas.

miércoles, 27 de mayo de 2015

MATRICULATE EN EL CERTIFICADO TANATOLOGIA HOLISTICA



¡Si deseas conocer sobre la Ciencia de la Tanatología
y ayudar a las personas con pérdida y duelo, Matricúlate!
Llama al Tel. (787) 258-1501 Ext. 202, 203, 209

Mira la página de la Institución
http://deca.columbiaco.edu/node/109


Lugar: Columbia Centro Universitario, Caguas
Dirección electrónica: http://deca.columbiaco.edu


VI  Grupo Certificado en DECA
5 Talleres (c/taller=12 horas presenciales,  Total 60 horas)
El horario  8:30 am- 3:30 pm

1.       El proceso de morir y la educación sobre la muerte- 5, 12 sept 2015
2.       El final de la vida y la toma de decisiones- 19, 26 sept 2015
3.      El manejo del duelo y los marcos teóricos-3, 10 octubre  2015
4.      El evento de muerte en el contexto de la niñez y la adolescencia- 17, 24 octubre 2015
5.      La muerte traumática y la consejería de duelo- 31 octubre, 7 noviembre 2015

Costos:
Costo por matrícula total..................................$900.00
Costo por tema (taller) individual..................... 180.00
Pago por adelantado.......................................... 810.00


¡TE ESPERO!

Recurso: Edu Emilia Sáez, CP, CT , e invitados….                
E-mail: saezacris@gmail.com        
Página: alivioenlaperdidayelduelo.blogspot.com

Nota: Se iniciará el curso con un mínimo de cinco personas que se matriculen en todo el certificado. Pueden ocurrir cambios en las fechas.


domingo, 26 de abril de 2015

Certificado Tanatologia Holistica- 5to grupo

Fueron 10 sábados intensos en donde cinco estudiantes compartieron sus experiencias para enriquecer el curso. Se ofreció mucha información sobre Tanatología,  pérdida y duelo. 
El sábado, 25 de abril 2015 finalizamos el 5to grupo del Certificado de Tanatología Holística en Columbia Centro Universitario en  Caguas, Puerto Rico. 


 El 5to grupo : Rvdo. P. Francisco Morales- Ponce; Dra. Elizabeth Rodriguez- Caguas,  
Norma Flores, CPL- Cabo Rojo, Evelyn Nieves, CPL- Manatí, 
Profa. Edu Emilia Sáez, CP, CT-San Juan, Pastor Jonathan Rivera- Manatí.


Celebramos en el Restaurant Raíces en Caguas, entregamos ahi los Certificados. 
Felicidades a cada estudiante, y a su familia.


Agradecemos a la  Dra. Adela Alfaro, CT que nos ofrecio informacion valiosa sobre la Biología del trauma en el V taller: Muerte traumatica y la consejeria del duelo.


Hubo un rol playing sobre tecnica sobre  trauma.


Este dia (Taller # 3) tuvimos una dinámica sobre los vínculos con aquellas 
personas significativas que murieron.

miércoles, 25 de marzo de 2015

VÍDEO "ALGO LE PASA A MI HÉROE", DE VÍCTOR MANUELLE




Espero puedan ser sensibles al paciente de Alzheimer y a sus cuidadores. 
La canción de Víctor Manuelle es hermosa, y las actuaciones de 
Jacobo Morales y Jorge Castro son excelentes.

martes, 10 de marzo de 2015

Cómo ayudar a la familia de un suicida

Nota: Este articulo esta excelente para ayudar al superviviente de una situación traumática como un suicidio. Espero puedas compartirlo. 
Edu Sáez, CP, CT

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El dolor que experimenta una familia tras la muerte de uno de sus miembros se incrementa hasta niveles casi insoportables cuando ésta se ha producido por un suicidio. Las muertes violentas, y en particular el suicidio, son las más difíciles de aceptar. Se buscan explicaciones, se pretende encontrar culpables, no se sabe cómo mitigar una angustia que se muestra aturdidora.

El efecto del suicidio en la familia constituye una tragedia devastadora que provoca serios destrozos en la vida de los sobrevivientes, introduciéndoles en un duelo, por regla general, muy traumatizante y prolongado. Sobre todo en el caso de las madres, al tener más interiorizado su papel tradicional de cuidadoras, encuentran muchas dificultades para entender que sus desvelos, sus cuidados, sus intentos de protección y sus esfuerzos de contención hayan sido ineficaces a la hora de evitar la tragedia.

Por otra parte, la mayoría de las familias viven el suicidio como un verdadero estigma que les llena de vergüenza y que no les es fácil sobrellevar. Y esto parece ser así incluso aunque desde el entorno se evite todo señalamiento negativo y se les trasmita todo el apoyo posible. Así,en ocasiones, se busca enmascarar una realidad extremadamente dolorosa y se fabrica un verdadero tabú respecto a lo que en verdad le ocurrió a la víctima, ocultando la causa real de la muerte. No deja de ser una forma de protección de algo que no se quiere aceptar porque resulta más amenazante de lo que uno está dispuesto o capacitado para soportar.
Aquel terapeuta que pretenda ayudar a la familia para superar de manera adecuada el proceso de duelo por un suicidio necesita manejar una serie de pautas terapéuticas para facilitar la evolución psicológica de los familiares en las diversas etapas y evitar así la aparición de duelos patológicos.

Pero conviene entender que no existen panaceas ni remedios infalibles. Cada ser humano es distinto y reacciona ante un mismo evento de manera original. Y, por otra parte, es evidente que el impacto no será el mismo para los hijos del suicida que para sus hermanos, padres o pareja.

Algunos principios generales de intervención inmediata en los casos de suicidio serían los siguientes:

1.- Acompañar a la familia en algunas tareas fundamentales:
Reconocimiento compartido de la realidad de la muerte y del modo como ésta se produjo (confrontación directa, ritos funerarios, visitas a la tumba…)

Experiencia compartida del dolor y la pena. Será preciso captar, comprender y respetar la expresión de sentimientos complejos y contradictorios (ira, decepción, desamparo, alivio, culpa…) presentes, en mayor o menor grado, en las relaciones familiares tras haberse producido el hecho luctuoso.

Reorganizar el sistema familiar reestructurando las relaciones para compensar la pérdida.

Abrirse a nuevas relaciones y vivir abiertos a nuevas metas en la vida. En el proceso de duelo (un año o dos como mínimo) cada estación, cada fiesta o acontecimiento evoca la pérdida. Habrá que evitar que la idealización del muerto, la sensación de deslealtad o el miedo a otras pérdidas impida contraer nuevos vínculos o empuje a abandonar compromisos.

2.-Trabajar para atemperar el sistema impulsivo y preparar a los más jóvenes para que sean capaces de tolerar las inevitables frustraciones que acompañan a toda vida humana. Es importante ayudarles a entender que el sufrimiento, el fracaso en el logro de objetivos, las contrariedades y los conflictos son experiencias dolorosas con las que es preciso contar. Deben, por lo tanto, ser integradas como componentes inevitables de la vida y pueden ser manejadas de forma constructiva sin dejarse arrastrar por los senderos sombríos de la autoaniquilación.

3.- Ayudar a la familia para que comprenda que el suicidio estuvo relacionado con la enfermedad y no con fallos en los que, inevitablemente, ellos hubieran podido incurrir. Parece que explicar la muerte por suicidio como un síntoma de una enfermedad mental puede disminuir el riesgo de la imitación, mecanismo que, según se ha comprobado, puede inducir a algún otro miembro de la unidad familiar a seguir el mismo camino que el suicida.

4.- Separar la forma de la muerte del muerto mismo. J. Montoya Carrasquilla subraya que en la muerte por suicidio es preciso separar la forma de la muerte del muerto mismo; hay que rescatar al occiso de la forma en que ha muerto, diferenciar su vida del modo de morir. Conviene hacer esa distinción para que se produzca el proceso de sanación. Es preciso hacer aflorar el convencimiento de que lo que realmente importa no es la manera como murió el ser querido, sino el hecho de que ya no está. Por lo tanto el trabajo terapéutico de recuperación y de duelo debe hacerse por su ausencia y no por su modo de morir.

5.- Conocer la estructura global de la familia y la posición funcional de la persona que muere. Si eso es importante, en general, para todo aquel que pretende ayudar a una familia, y fundamental para quien se propone hacerlo con quienes han perdido uno de sus miembros, se convierte en imprescindible cuando el muerto lo es por suicidio. Pretender tratar todas muertes del mismo modo constituye un craso error. Fundamentalmente porque no basta con orientar la ayuda, de acuerdo a nociones corrientes de duelo, a la expresión abierta del dolor. Es preciso conocer el modelo de relación que utiliza la familia, su grado de cohesión, el tipo de comunicación más o menos sano que mantienen entre sí sus integrantes y que mantenían con el difunto, el papel más o menos relevante que éste desempeñaba, su posible función como mantenedor homeostático de la estructura familiar, etc., etc…

6.- Ayudar a vencer los mecanismos de negación. Es importante también que el terapeuta tenga un buen control de su propia emotividad y acompañe a la familia para que ésta vaya logando superar sus naturales mecanismos de negación. Parece conveniente (Bowen) no rehusar términos directos como “muerte”, “morir”, “enterrar” o “suicidio”, evitando otros menos directos como “el que se fue”, “el que ya no está”… La utilización de expresiones claras sirven para señalar que se es capaz de hablar con naturalidad de este tema por más doloroso que resulte y ayuda a los demás a sentirse cómodos y a abrir sistemas emocionales cerrados. Los vocablos alusivos pretenden suavizar la realidad de una muerte traumática, pero contribuyen a la confusión y a no enfrentarse a una dolorosa realidad que no deja de existir por más que se pretenda edulcorarla o enmascararla.

7.- Facilitar la expresión de los sentimientos. Una acción terapéutica fundamental es permitir la expresión del dolor estimulando sus manifestaciones sobre todo en aquellos familiares que tratan de mantener un control excesivo sobre sus emociones.

8.- Priorizar el duelo. En el trabajo con familias que deben abordar duelos difíciles es importante ayudarles a “priorizar el duelo”, algo así como “establecer una jerarquía de dolientes” que impida la usurpación del dolor por parte de familiares que, no siendo los más afectados, tienden, debido a su peculiar personalidad, a comportarse como si fueran los que más sufren restando protagonismo y atención a quienes verdaderamente más la necesitan. Habrá que hacer un trabajo de contención de las personalidades histriónicas que, como se dice popularmente, desearían ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Es importante lograr la solidaridad de toda la familia para que brinde su apoyo emocional al “doliente priorizado” (padre, madre, esposo/a, hijos…) incrementando así sus actitudes altruistas y su disposición de acompañamiento a quien realmente es más menesteroso.

9.- Adquiere una especial importancia el apoyo a la familia respecto al manejo que ésta debe hacer de los sentimientos de culpabilidad. A este respecto convendría tener en cuenta:
Que la culpa es una fase habitual por la que pasan todos cuantos pierden un ser querido. Es conveniente ‘normalizar’ este sentimiento y vivir como algo natural el hecho de preguntarse qué se hizo mal o qué se dejó de hacer bien.

Que el suicidio, aunque se produjo en ese determinado momento, pudo también haber ocurrido antes y si realmente no sucedió así en ello tuvieron mucho que ver los desvelos y los cuidados que generosamente brindó en su momento la familia. Es este un aspecto que conviene destacar.

Que si el propio suicida jamás deseó padecer la enfermedad que le llevó a la muerte, tampoco tiene ninguna lógica cargar sobre las espaldas de la familia, del médico, del psicólogo o del psiquiatra una decisión que ni desearon, ni alentaron.

La familia tendrá que entender que no era fácil, ni posible evitar lo que finalmente sucedió. El ser humano acaba haciendo lo que desea y nadie se lo puede impedir. No es razonable vivir encadenado al otro para evitar una posible tragedia. La vida en esas condiciones no tendría sentido y el simple planteamiento de una situación de esa naturaleza resulta absolutamente absurdo. Además nadie puede hacerse responsable, de forma definitiva, de la vida de otro salvo que se trate de un niño o de un demente y ello con matices y aceptando que, incluso en esos casos, hay circunstancias que escapan a nuestro control y no son, por tanto, previsibles.

Es igualmente imprescindible tener en cuenta un contexto más amplio que el de la propia familia. Es éste un principio desculpabilizador que permite entender, por una parte, que toda persona es libre y responsable de sus actos y, por otra, que la matriz social en la que una persona toma sus decisiones no está constituida exclusivamente por el entorno familiar.

Será también fundamental trabajar todo lo referente al complejo mundo de los límites que las familias muy aglutinadas o fusionadas tienden peligrosamente a diluir. Eso facilitará la comprensión de un “sí-mismo” independiente y la responsabilidad de cada uno frente a ese “sí-mismo”. Habrá que aprender a aceptar que cada uno es dueño de su propio destino y señor de sus propias decisiones. Por lo tanto, el amor y la proximidad afectiva no implican que uno deba sentirse corresponsable, y mucho menos culpable, de las conductas que uno desaprueba en aquellos a quienes ama.

Un último recurso sería procurar que el culpabilizado caiga en la cuenta de que él no le inculcó, en ningún caso, la idea suicida, ni le facilitó los medios para ejecutar el suicidio, sino que, por el contrario, se esforzó por modificar su manera de ser, le aconsejó lo mejor que pudo y sufrió y padeció a causa del carácter difícil del difunto.

10.- Señalar, finalmente, como algo importante la necesidad de dar tiempo al tiempo. Es tarea fundamental del terapeuta trasmitir serenidad. Los procesos de duelo no pueden ni ahorrarse, ni precipitarse porque cuando se cierran en falso se convierten en fuente de patologías. La familia tendrá que comprender que no existe receta mágica que pueda liberarle del dolor de la separación, máxime cuando ésta ha sobrevenido de forma inesperada y violenta. Habrá que confiar en el valor analgésico del paso del tiempo y en sus efectos terapéuticos.

Autor del articulo: J. J. RUIZ, Terapeuta familiar


Tomado de Internet (10 marzo 2015) http://www.cuidatusaludemocional.com/2013/05/como-ayudar-la-familia-de-un-suicida.html

miércoles, 4 de marzo de 2015

¿Tienes un duelo anticipado?

El duelo anticipado  es expresado con anterioridad a la pérdida, es el que se percibe como inevitable.  Concluye con la pérdida esperada, independientemente de las reacciones que se tengan luego de la muerte.  Puede aumentar su intensidad a medida que se hace más inminente la pérdida  (Sáez, E. 2013).
El duelo anticipado, es un ensayo terapéutico que recomiendan algunos autores de pérdida y duelo.  Es procesar poco a poco las reacciones que se viven ante la muerte de un ser querido.  Sucede cuando tienes una persona con una enfermedad grave, crónica o terminal o a los ancianos que van apagándose ante la llama de la vida terrenal para ellos.  Lo clasifican como un duelo normal y saludable (Sáez, E. 2013).
Es importante validar esos sentimientos, ser auténtico y darse tiempo para dolerse, pues estás perdiendo a una persona importante para ti.  No es momento de negación, es la hora de irte preparando para el desapego, para la despedida terrenal (Sáez, E. 2013). 
Creo firmemente que el aspecto espiritual juega un papel predominante para procesar de manera adecuada ese desapego.  Claro que habrá pena y dolor, pero hay que trascender, todos lo haremos en algún momento.  Entonces lo que queda es reflexionar en los buenos y ricos recuerdos que quedarán para siempre en la mente y en el corazón de esa persona importante para uno, no centrarnos en el suceso muerte.  Hay que enfocarnos en la vida de ese padre, madre, hermano, hijo que estamos perdiendo físicamente pero quedará ahí en el corazón para siempre. El amor nunca muere, evoluciona (Sáez, E. 2013).
Si ésta pérdida se retrasa mucho, puede la persona agotarse, provocando menos manifestaciones de duelo agudo cuando la pérdida real sobreviene.  La esperanza de que no vaya a producirse la pérdida puede atenuar el duelo anticipado, pero desembocar en un duelo agudo e intenso si por fin se produce el fallecimiento.  Este tipo de duelo se da con los cuidadores primarios de pacientes terminales/moribundos (Sáez, E. 2013).

Referencia:
Sáez, E., (2013). La vida y la muerte procesos inseparables: Cómo encontrar alivio en la pérdida y el duelo. Publicaciones Puertorriqueñas.

lunes, 2 de marzo de 2015

¿Cómo ofrecer apoyo en el lugar de trabajo?


Cuando se trabaja se comparten ocho horas diarias. Por tanto, no solo es la labor diaria, hay relaciones interpersonales que se enlazan entre los empleados. Entonces cuando sucede la enfermedad, pérdida de la salud  o la muerte de un compañero habra un duelo en el lugar de trabajo. ¿Qué hacer?, ¿Cómo apoyar a los empleados? Algunas sugerencias para los supervisores, para lidiar con el grupo de empleados en duelo:

Apoyo al compañero en duelo-
¿Cómo ofrecer apoyo?

  1. Reconozca su pérdida, valide esa pérdida como significativa.  
  2. Invítelo a su oficina y escuche sus sentimientos de pena. Espere lágrimas y tristeza durante su labor pues está en duelo. Espere oír la historia una y otra vez. No estimule que supriman sus sentimientos con palabras “debes ser fuerte.”
  3. Sea solidario con el empleado doliente. Pueden escribir una nota o postal para que los demás empleados puedan apoyarle en estos momentos de dolor.
  4. Respete la privacidad del doliente. Honre los silencios en las conversaciones y las puertas cerradas.
  5. Incluya al doliente en los planes sociales del lugar de trabajo, permítale decidir si acepta o declina la invitación.
  6. Acepte que la ejecución del doliente no será la acostumbrada, espere que éste se recupere con el tiempo.
  7. Este atento a señales de descuido en la apariencia física o abuso de sustancias controladas. Si observa un duelo agudo y prolongado recomiende al empleado consejería tanatológica/psicológica.
Cuando un compañero está seriamente enfermo

  1. Reconocer  que nos podemos sentir incómodos con esta situación, pues podemos confrontar con  nuestra propia mortalidad.
  2. Manténgase en contacto tanto el supervisor como el empleado.
  3. El compañero enfermo sigue siendo parte del equipo de trabajo.
  4. Designar un enlace que transmita la información sobre la salud del empleado.
  5. Sepa qué información se puede o no compartir (confidencialidad, HIPA).
  6. Supervisor debe verificar balances de vacaciones del empleado enfermo.
  7. Plan de llamadas, notas, entrega alimentos y otros gestos de apoyo de parte de los compañeros de trabajo.
Muerte de un compañero de trabajo
  1. Realice una reunión con los empleados para que puedan expresar su duelo y sentimientos.
  2. Los empleados más cercanos al difunto requieren apoyo adicional pues su sentimiento de pérdida será mayor. Puede que alguno requiera ayuda, deba referirlo a consejería.
  3. Designar un enlace con la familia del empleado que falleció para canalizar las expresiones de apoyo de la compañía/empresa; sean estos arreglos florales, tarjetas y donaciones.
  4. Se puede elaborar un tablón o un libro de memorias con fotos (collage) del empelado, en honor a su vida. Pueden colocar un lazo.
  5. Si es posible entre los demás empleados hacer una recolección de fondos para la familia del fallecido.
  6. Realice un escrito (memorando) a los demás empleados explicando el lugar y hora que se llevará a cabo los ritos funerarios.
  7. Asistir a los funerales o servicios memoriales.

Preparado por:
Edu Emilia Sáez, 
Consejera Profesional, 
Tanatóloga Certificada
2014


miércoles, 25 de febrero de 2015

Derechos del enfermo terminal


  1. A ser tratado como ser humano vivo hasta el momento de mi muerte.
  2. Mantener una esperanza, cualquiera que sea esta.
  3. Expresar a mi manera mis sentimientos y mis emociones por lo que  respecta al acercamiento de mi muerte.
  4. Obtener la atención de médicos y enfermeras, incluso si los objetivos de curación deben ser cambiados por objetivos de confort.
  5. No morir sólo.
  6. Ser liberado del dolor.
  7. Obtener una respuesta honesta, cualquiera que se mi pregunta.
  8. No ser engañado.
  9. Recibir ayuda de mi familia y para mi familia en la aceptación de mi muerte.
  10. Morir en paz y con dignidad.
  11. Conservar mi individualidad y de no ser juzgado por mis decisiones, que pueden ser contrarias a las creencias de otros.
  12. Ser cuidado por personas sensibles y competentes, que van a intentar comprender mis necesidades y que serán capaces de encontrar algunas satisfacciones ayudándome a enfrentarme con la muerte.
  13. Que mi cuerpo sea respetado después de mi muerte.

Edu Emilia Sáez
Consejera Profesional
Tanatologa Certificada

¿Qué son los cuidados paliativos?

Los cuidados paliativos son un concepto de la atención al paciente que incluye a profesionales de la salud y a voluntarios que proporcionan apoyo médico, psicológico y espiritual a enfermos terminales y a sus seres queridos. Estos cuidados ponen el énfasis en la calidad de vida, es decir, en la paz, la comodidad y la dignidad. 

La meta principal es el control del dolor y de otros síntomas para que el paciente pueda permanecer lo más alerta y cómodo posible. Los servicios de cuidados paliativos están disponibles para personas que ya no pueden beneficiarse de los tratamientos curativos; el paciente típico de cuidados paliativos tiene un pronóstico de vida de 6 meses o menos.

Los programas de cuidados paliativos proporcionan servicios en varias situaciones: en el hogar, en centros de cuidados paliativos, en hospitales o en establecimientos capacitados para asistir enfermos. Las familias de los pacientes son también un enfoque importante de los cuidados paliativos, y los servicios están diseñados para proporcionarles la asistencia y el apoyo que necesitan.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a los Cuidados Paliativos como: "... el cuidado activo y total de las enfermedades que NO tienen respuesta al tratamiento curativo, siendo el objetivo principal conseguir la mejor calidad de vida posible para los pacientes y sus familias." Filosóficamente, el alivio del sufrimiento es el objetivo dominante de los cuidados paliativos.

Objetivos de los Cuidados Paliativos según la OMS
  • Alivio del dolor y otros síntomas
  • No alargar ni acortar la vida
  • Dar apoyo psicológico, social y espiritual
  • Reafirmar la importancia de la vida
  • Considerar la muerte como algo normal
  • Proporcionar sistemas de apoyo para que la vida sea lo más activa posible
  • Dar apoyo a la familia durante la enfermedad y el duelo

Paciente terminal
Cuando un paciente su expectativa de vida es corta, se dice habitualmente que está en fase terminal. En la práctica, estamos ante un enfermo terminal cuando existe un estado clínico que provoca expectativa de muerte en breve plazo. Una persona que confronta un diagnóstico de enfermedad terminal enfrenta tres aspectos importantes: el tipo de tratamiento, calidad de vida digna y la autonomía. La persona moribunda tiene una variedad de necesidades, que no tienen que ver únicamente con los cuidados paliativos y médicos sino con deseos, miedos, ansiedades e inclusive, esperanzas. Durante su proceso de agonía se afecta también al núcleo familiar. Todos tienen que lidiar con la realidad de la enfermedad, con su desarrollo y con el desenlace de la muerte. (Sánchez, Melba, 2007). 

Edu Emilia Saez
Consejera Profesional
Tanatologa Certificada