Hoy viernes santo, en la iglesia el pastor dio su predica sobre la cruxificción de Jesús. Me llamó la atención cuando el Evangelista describe que mezclaron vinagre con hiel para darle a Jesús, y este lo rechazó. El pastor explicó que era un brebaje que se preparaba para aliviar el dolor que se siente con la muerte en la cruz.
Continuo el pastor, señalando que Jesús lo rechazó porque deseaba estar consciente de lo que le acontecía, y sufrir la muerte y muerte de cruz. No deseaba estar anestesiado, pues su muerte era una de carácter voluntaria y necesaria para el perdón de los pecados del mundo. Ese es el mensaje se salvación.
Entonces porque queremos anestesiar a las personas cuando muere alguien, y evitarles el dolor de la pérdida. ¡NO!, es necesario dolernos, lamentarnos y sentir la tristeza. Es una práctica que no ayuda en nada a procesar el duelo de manera normal y saludable. El no estar conscientes de lo que sucede, especialmente durante los rituales funerarios, no ayuda a aceptar la realidad de la muerte y pérdida de ese ser querido. Esa es la primera tarea del duelo.
Podríamos especular, pero Jesús es Dios, no lo dudo, pero Jesús se hizo hombre, sufría y padecía como nosotros. Por eso creo que El nos entiende y comprende que ante la muerte afloran nuestros sentimientos de tristeza. Tampoco dudo que para los cristianos la muerte es la puerta hacia la Vida Eterna. Sin embargo, dejar el plano terrenal es doloroso para los que quedan acá, los dolientes. La promesa de resurrección nos da la esperanza de reencontrarnos con los nuestros.
Comparto contigo que cada viernes santo de recordar la muerte en la cruz de Jesus, tiene un domingo de RESURRECCIÓN, de recordar que hay vida en EL.

No hay comentarios:
Publicar un comentario